jueves, 6 de octubre de 2011

Historia de nunca acabar

[...]
-Amor, ¿Tú me amas?
-Sí, de aquí hasta que lo nuestro acabe.
-¿No que se supone que debieras decir "De aquí hasta la eternidad"?
-Sí, pero soy sincero.
-¿Significa que vas a terminar conmigo?
-No. A lo que voy es que es seguro que lo nuestro no durará para siempre. No nos casaremos y no tendremos hijos. Bueno, a menos que se rompa el condón en la plena.
-¿Por qué terminaremos? ¿Quieres terminar conmigo?
-No amor, pero... ¡Míranos! Tenemos ambos 16 años, los jóvenes de hoy somos así, se juran amor eterno y al pasar el tiempo terminan odiándose. Siempre trato de ser lo más sincero posible.
-Entonces, ¿Significa que cuando apenas me seas infiel me dirás "Amor, te fui infiel" sólo porque eres sincero?
-Amor, yo no soy de ese tipo de jóvenes.
-*Facepalm*
[...]



Y es así cómo los adolescentes se contradicen a sí mismos y terminan las parejas en quiebre.

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