domingo, 26 de febrero de 2012

Me importa un carajo

Ahora ya ni me importa cómo le escribo, me es indiferente, me cae muy bien, pero desde ahora no hay nada más que eso. Ella me llama su "amigo", podría decir lo mismo, pero con el término desvalorizado, nada más. Nada más. Y si quisiera pasar algo más, que se vaya AL MISMÍSIMO CARAJO, CARAJO!
El destino no existe, es mera coincidencia, y si quiero aprovechar una oportunidad, la aprovecho, si no, la mando AL CARAJO!

Quisiera mandar todo ahora mismo AL CARAJO, pero así uno no progresa. Como dice el chiste del negro y del judío, es primero el deber y luego el placer. Pero mientras quiera y puedo mandar algo al carajo, lo hago.

Pero parece que me voy al chancho...

PD: Aún tengo que sepultar a A.D., pero también me importa un carajo, que espere al primero de enero cuando pase por Baquedano. Aún recuerdo que Como los que él me escribía me lo regaló, así que es el único que guardaré. Si los de Leyendo deciden imprimir el resto en el libro, será la única muestra de que existió, el resto se va al carajo.

Y una última cosa:

Vete al mismísimo carajo!

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