domingo, 25 de noviembre de 2012

Cómo suicidarse sin morir en el intento

Si me das una oportunidad, sólo una, te juro por Dios (que ni sé si existe) que seré tu amante incondicional, tu amigo fiel, esa luz al final del túnel que toda persona necesita, la punta de oro al final de la pirámide, el perro que acompaña a su dueño hasta más allá de la muerte, tu consejero cuando no encuentres el camino a seguir, tu almohada para cuando no encuentres consuelo, tu psicólogo para acompañarte en tu locura, tu doctor para acompañarte en la enfermedad, tu compañero de compras por el mall, tu pandillero que mataría a todo hombre que se interpusiera en nuestro camino, tu polerón para cuando necesites abrigo, tu par de zapatos de montaña para acompañarte a los lugares más recónditos de la tierra y hasta tu funerario en la hora de tu muerte.
Créeme, que yo te sigo amando, y lo haré hasta que muera. Sé que nunca estaré contigo, ya que no soy para nada un estereotipo de hombre perfecto para ti y prefieres a un hombre que te haga sufrir y que mienta al decir que te amará. No seré un gran chico rubio de ojos azules y grandes pectorales, pero sí un hombre que te pudo haber acogido en su lecho hasta el último momento de su mísera vida.
Y ojalá, cuando esté muerto, vuelvas, vengas a mi funeral, irrumpas con todo el órden el él, como una total desconocida y recites un poema simple y bello, como los que yo te escribía.

PD: Gracias bola por el título :B

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