domingo, 12 de octubre de 2014

Mi regalito de navidad

-Quizás no deba tomar esto como un regalo, pero la analogía sirve-.

No hay peor sensación para un niño pequeño que pedir un regalo de navidad en específico con tantas ansias, y al momento de abrir los regalos, éste no le llegue. Quizás le llegaron regalos más geniales aún, pero no habrá sido ESE regalo que él pidió. Podrá llegar la próxima navidad, pero no habrá de ser la misma emoción que hubiese sido antes.

Pero definitivamente, lo peor será que ese mismo regalo que había pedido él, lo verá más tarde con otro niño disfrutándolo, pensando que aquel regalo pudo ser suyo y no del chico al que ve con su regalo.

MEH!

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